Mi hijo y su sueño con ser futbolista profesional.





Recibimos un mail de un padre que decidió compartir con todos nosotros su vivencia y creímos que merecíamos publicar la nota ya que nos cuenta una realidad que se vive a diario en nuestro fútbol.

Como padre quiero contarles mi experiencia con mi hijo en su sueño de ser futbolista profesional, mi hijo jugó todo el Baby Fútbol en mi pueblo natal, en los últimos tres años de su categoría participo en las selecciones compitiendo donde logro salir campeón nacional con su categoría en dos de los tres años que le toco participar. Él tenía su sueño con ser futbolista profesional pero recién hacia sus primeras armas, ya en su último año del Baby Fútbol cuando terminamos una competencia en la capital del país se nos acercó un contratista, comenzamos a charlar y nos convenció que la mejor edad para ir a un equipo profesional es a los 13 años, ilusionados y con mucha alegría apoyamos a nuestro hijo.

Este a sus 13 años  a través del contratista fue a tomarse unas pruebas a uno de los mejores equipos de medio capitalino que sabe trabajar muy bien en las inferiores según nos comentaron y nosotros pudimos observar, después de varias pruebas fueron muy satisfactoria y fue seleccionado para sumarse a los planteles del equipo, así que cuando todavía le faltaban algunos meses para cumplir sus 14 años nuestro hijo estaba jugando en Montevideo.

El sueño de nuestro hijo estaba en marcha, se le consiguió hospedaje, se le inscribió al colegio algo muy importante que nosotros le remarcamos a él, que nunca podía dejar de estudiar vaya como le vaya en el fútbol, el coordinador en su primer día de clase lo acompaño, desde ahí en adelante ya corría por cuenta de mi hijo el ir o no a estudiar, se tenía que tomar dos colectivos más de 50 cuadras le quedaba el colegio que le toco, a las 7:30 am ingresaba así que yo todas las mañanas me tocaba llamarlo por teléfono para ver como andaba y corroborar que no se durmiera, el fútbol comenzó a tener sus buenas y malas, su estado de ánimo ya era muy dependiente de esta situación, habían días que era citado a integrar el plantel pero había semana que no le tocaba estar.

Yo viajaba cuando podía para estar mas cerca de mi hijo ya que eran pocas las horas que entrenaba son muchas las horas libres sin nada que hacer, pero claro yo tenía un trabajo que en algunas ocasiones me daba esas facilidades pero también en lo económico me era un poco duro ya que había que mantener el hogar aquí con dos chicos más que alimentar, el primer año fue duro y algo nuevo para nosotros ya que nuestro chiquito estaba haciendo sus primeras armas como futbolista y como persona lejos de nosotros, donde mi esposa lo sufrió en su primer experiencia.

El segundo año comenzó una odisea muy grande, 38 jugadores en su plantel y solo 23 eran convocados cada fin de semana y el ser convocado no le aseguraba jugar, había días que me llamaba y me decía muy contento “papa estoy citado” o “papa hoy jugué”, pero eran las menos veces esos llamados, siempre cada mañana me tomaba el tiempito para llamarlo a ver como estaba como le había ido en la práctica y que no bajara los brazos que iba a tener la recompensa a su sacrificio, me aseguraba que tomara el colectivo hacia el colegio, rutina diaria, ya conocía su voz y el estado de ánimo con solo decirme hola con el dolor en el alma que me implicaba estar lejos solo intentaba no quebrarme y darle mucho ánimo, pero la mala suerte no termino ahí, pasaron los meses viviendo de la misma manera y un día me llamaron que estaba en la clínica y que había sufrido rotura de tibia y peroné, bueno como continuar de ahí en adelante, nuestro hijo estaba sufriendo hasta mas no poder y su sueño de ser futbolista estaba por el piso. Duros momentos pasamos, donde la única respuesta que encontrábamos eran que estas cosas son del destino.

Le costó mucho superar su lesión, hasta el punto de no querer volver más al fútbol en general sea amateur o profesional, solo el sabe lo que le toco vivir en sus dos años, llegar de cada entrenamiento y no tener ni a su mama, sus hermanos, sus amigos o a mí para poder desenchufarse de un mal día.

Lo malo de todo esto es su desilusión con el fútbol, si era o no para el no lo sabré nunca, yo me replanteo si dejarlo ir solo a esa edad fue un error, si debió esperar más ya que condiciones le sobraban, según me lo decían muchos, como padre lo deje volar muy temprano detrás de su sueño, un claro error mío ya que el club se hace responsable del chico mientras esta en sus instalaciones, lo bueno que nunca dejo de estudiar hoy tiene una carrera universitaria y  la está haciendo en nuestro pueblo natal cerca de sus amigos y familiares.

Señores del portal les quería contar mi experiencia no para que los chicos dejen de ir o tengan temor a buscar ese sueño con ser futbolistas profesionales, al contrario le hago una reflexión para todos aquellos padres que pasen por algo similar y decirles no dejen solos a sus chicos porque solo ellos saben lo que viven y nos necesitan más de lo que nosotros pensamos. Mi error fue no estar ahí, quizás no hubiese cambiado el destino pero seguro muchas días malos lo hubiese contenido como padre. Muchas Gracias señores de Heroica Deportiva. Firma J.M.M.

 

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5 Comments

    1. Excelente reflexion,felicito a la editorial por publicarlo,y al padre por la forma de contarlo,con la fidelidad tal cual que pasa!! este tema viene desde hace muchos años,y lo peor es que no se le ve solucion,ya que los equipos de la capital sin los niños del interior no tienen materia prima,y para el del interior solo en la capital se puede acceder a esto del futbol profesional,y eso es lo malo,me gustaria a traves del gobierno ya que Uruguay saca tanto jugadores,que establesca bases en el interior,obvio por intermedio de los clubes!! eso equilibraria un poco la balanza aunque el desarraigo esta!! !!! y la pequeña gran diferencia!!!! ESTA CARRERA ES A PARTIR DE LOS 13!!!!años,no como cualquier universitario a los 17,recordar que hoy es obligacion para el que juega estudiar.

  1. HOLA..SOY DELEGADO Y DIRECTIVO DE UN CLUB DEL INTERIOR DEL URUGUAY… ENTIENDO LAS PALABRAS DE ESTE PADRE..
    EN MI CLUB TENEMOS CATEGORIAS DESDE LOS 4 AÑOS HASTA 1era DIVISION…Y EN CADA NIÑO Y ADOLESCENTE PASA SIEMPRE LA IDEA DE IR A JUGAR A MONTEVIDEO… Y LO PEOR QUE LES PUEDE PASAR ES Q UN CONTRATISTA SE META EN EL MEDIO…EL MANOSEO Y EL FALLUTISMO QUE HAY ES INSOPORTABLE…LOS CONTRATISTAS PONEN LA EDAD DE 12 AÑOS PARA Q EMIGREN A MONTEVIDEO, PARA NO TENER Q PAGAR EL PASE O.F.I. – A.U.F. ( RONDA LOS 25 MIL PESOS)…
    EN REALIDAD VEN ALGUN NIÑO Y SE LO LLEVAN …TOTAL, EL COSTO ES MENOR…
    AL PADRE Q ESCRIBIO LA CARTA LO ENTIENDO Y TMB LE DIGO Q ESO Q LE PASO EN LO FUTBOLISTICO ES INEVITABLE …..Y ESO Q NO TENGO HIJOS…PERO VEO Y TRATO VARIOS PADRES Y MUCHOS MAS HIJOS,( JUGADORES) POR DIA…
    Y SOY DEL EQUIPO Q SALIO RODRIGO BETANCUR (JUGADOR DE BOCA )–EL PASE SALIO DE O.F.I. a A.F.A… POR SUERTE NO PASO POR ALGUN EQUIPO DE LA CAPITAL…

  2. Lo que cuenta este padre es lo que viven los adolesentes uruguayos x capricho de sus padres, son ellos los que quieren salvarse con el futbol y en la mayoria es x que fueron unos fracasados en sus vidas, la familia es lo principal y no se puede sacar a un adolecente de su casa, solo el 0,03 x ciento llega a ser un forlan o un suarez..

  3. Muchas gracias por compartir su experiencia, yo la viví con mi hijo en un club donde ya le pagaban y es una desilusión para los chicos el que lleguen otros con dinero y les den un lugar y todo el grupo trabajando y cuando meten a los compromisos tienen un jugador menos. y ellos separados de su familia es muy difícil el llorar de cada día uno como mama, a la hora de comer no comes a gusto ahora mi hijo en universidad estudiando medicina estoy fascinada, tengo otros hijos y yo pienso que la edad para dejarlos es a los 14 años

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