admin 9 junio, 2014
Foto: Ayer compañeros de escuela y sueños cumplidos.Hoy el presente,juntos recordando tiempos idos y el aniversario de la institución centenaria hoy,que los recibiera en su seno en 1949-50.
En la década del 40, mi temperamento de niño me jugó una mala pasada. Un altercado con un curita joven paraguayo,de aquellos que te pegaban con la regla y eran un lujo jugando fútbol pese a sus sotanas. Terminó con mis correrías en el querido patio del Colegio Nuestra Señora del Rosario,que mi buenas peladuras de rodilla me llevé, en los picados épicos tras la globa.Mis estudios salesianos pasaron a la Esc. No 8, un par de cuadras más abajo,siempre en mi reducto céntrico,en la casona de mi querida abuela materna,Lucrecia. Monte Caseros 1017.Otra etapa de mi vida itinerante entre Paysandu-Montevideo. Aterrizé en 4o.año  con la querida Maritina de maestra. Flor de compañeros ligué,algunos ya conocidos, “Peludo” Varela,Marito Culela,que de 4 carreras de 100 metros,siempre ,me ganaba 3,”Conejo” Techeira, “Choco” Demichelis,”Pibe” Bell, “Negrito González” y entre las niñas,pongo a la petisa, Olga Varela, hermana de Ramón,gurisa de mi flor,estupenda chica,en representación de todas aquellas excelentes compañerasEse cambio impensado de “cole” produce un cambio y de la cruzada a Centro Allavena, otro mojón hermoso de mi vida,”El Pelo” aparece en mi horizonte.
“Pibe” Bell y Nery González ya tenían sueños deportivos. A la salida del turno vespertino, atropellando a mil la escalera, que hacia -,Idalia Nardini-frunciera el ceño, y casi a la carrera era agarrar por Quegua y y llegar en un suspiro a Centro Pelotaris.Yo los seguía, al club había ido circuntancialmente  mirar un partido,pero sin que me despertara deseos.Pero ellos estaban tocados por ese deseo de jugar pelota.Era llegar,sacarse la túnica y ponerse a la orden del gran “Pirulo”Rotundo, que el destino infame hizo nos dejara joven,en en forma trágica.
No quedé varado contra la reja,gracias al “Marito”.El vivía a la vuelta por Charrúa,de un tirón llegaba raudo a la casa y retornaba con dos bollos en la mano,lo veo todavía clarito y la pelota de goma colorada ,saltarina,,juguetona, que compramos a medias en lo de Orrigo, Leandro Gómez y Zorrilla,apretadita en su flanco izquierdo.Era locatario, como vivía  más cerca,era su custodio.
La cancha de básquetbol era un lamento.Rodeada de bajas paredes,pasto,musgo y baldosas rotas.Ahí hasta que oscurecía,le dábamos a un combinado de fútbol de arco a arco, improvisados,con pedazos de baldosas y ladrillos.De a ratos cambiar de juego,tirar a los cestos pelados, donde redes nunca vimos.
Quiso el destino otra vez arranqué a Montevideo,mi madre decidió volver y desembarqué en la Esc.32,Simón Bolívar.. Ahí me encontré con quién sería compañero de escuela y andanzas. Amigo de ley, hasta el día de su muerte.Nada  menos que Wáshington “Pollo” Poyet.,capitán de las selecciones uruguayas de básquetbol y el glorioro Tabaré,de la calle Btrito del Pino. RAGO GONZALEZ(lra. nota)

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