admin 18 noviembre, 2015

La pregunta que nos hacemos todos es de ¿por qué nunca ganamos nada internacionalmente los equipos uruguayos? El por qué desde aquel lejano 1988 nadie levanta un trofeo oficial fuera de fronteras. Y causas para elaborar la respuesta hay muchas. Pero hoy queremos detenernos en un aspecto central y es la doble competencia. Cuando hablamos de doble competencia nos referimos a cuando nuestros equipos deben jugar dos torneos en simultáneo. Y es precisamente ahí en ese momento en donde empieza el problema para nuestro fútbol.

Si hacemos un repaso por la historia reciente sin ayuda de internet lo veremos claramente. Ningún equipo que haya sobresalido en la competencia internacional ha podido afirmarse en lo local. Peñarol cuando realizó aquella magnífica copa Libertadores no pudo en lo interno llegar arriba. Con un gran plantel, un gran entrenador y se quedó fuera de la definición. Nacional en el 2009 tenía un campeonato ganado y la tabla anual con bastante ventaja. Terminó perdiendo el Clausura y la anual, llegó a semifinales de la Libertadores. Después debió y ya sin doble competencia jugar cinco finales para lograr el campeonato, pero la doble competencia pasó factura. Defensor, quien más fases de competencias internacionales ha pasado también le sucedió. Para no ir más lejos en esta Sudamericana que llegó a meterse en los mejores ocho quedó a 10 puntos del líder en lo local. Hoy ya fuera de la competencia está quinto en la tabla, a ocho puntos, con un plantel para estar más arriba.

El caso de Wanderers fue más notable aun, pasó de fase en la Libertadores y siguió haciendo historia. En lo local perdió pie y hasta se habló de que el descenso acechaba. La realidad es irrefutable, aquel equipo que se destaque en lo internacional perderá peso en lo local. Pero ¿cuáles son las causas? Habrá muchas seguramente pero la principal es que nos acostumbramos a no jugar. Si jugamos dos torneos simultáneos parece  que es imposible. Si miramos para Argentina veremos la diferencia que hay, juegan tres campeonatos simultáneos algunos equipos y no hay consecuencias. Acá en nuestro país todavía no existe una copa del país como hay en casi todo el mundo.  Hemos llegado a ser un fútbol dominguero y jugando una sola vez por semana estamos cómodos pero lejos del nivel internacional. Y la pregunta que debemos hacernos es ¿puede un futbolista jugar dos veces por semana? Lo fisiológico indica que por el esfuerzo el descanso debe ser de 72 horas.

En básquetbol al ser un esfuerzo diferente la recuperación es de 24 hs. a modo de ejemplo. Si nos guiamos por esto un deportista profesional puede llegar a jugar, domingo, miércoles y domingo sin ningún tipo de problemas. Pero en nuestro país no pasa, la realidad marca que aquel plantel que tenga doble competencia pagará las consecuencias. Y no hay excusas, las causas estarán en los entrenamientos y lo ponemos en plural porque son dos. El visible aquel que todo el mundo ve y aquel invisible, el que sucede una vez finalizado el anterior. Un deportista profesional además de entrenar bien, deberá alimentarse bien y descansar bien. Lo que uno ingiera luego del entrenamiento y las horas de descanso posteriores son claves. Esas 72 horas de las que hablábamos serán fundamentales. Alguno de estos tres aspectos están fallando, desde fuera no podemos afirmar cual es. Además al tener un fútbol permisivo que protege esa situación, suspende fechas, acomoda partidos, es más difícil salir.

Es sabido que el medio condiciona y nuestro medio es totalmente condicionante para el desarrollo de nuestro fútbol. Hoy la AUF es manejada por una empresa y OFI es ninguneada constantemente, son dos islas, una fuerte y perezosa y otra pobre y débil. En esta situación actual el único objetivo de los equipos será ganar el Uruguayo y participar internacionalmente, de ganar algo estamos muy lejos.   

Escribe Eduardo Damico para  20Once edición número 183.

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