Cambio a medias

Casi todas las modificaciones que hizo Luis González en Danubio desde su llegada al Primer equipo fueron en el mediocampo. Fue allí donde sacó a lucir una gran joyita de las juveniles: Marcelo Saracchi.12115948_743161145816894_1756750262559911100_n

El nuevo técnico franjeado no se enloqueció variando el equipo para revertir los resultados ni el nivel de juego. Hizo los justos, casi todos en el mediocampo, y le dio tiempo a su idea. El esquema es el mismo que venía usando Jorge Castelli: un marcado 4-4-2.

El fondo siguió prácticamente igual a pesar de que Joaquín Pereyra ya no fue tenido en cuenta de la misma manera que con el técnico tacuaremboense. En su lugar ha sumado minutos Cristian González. Arriba no hubo cambios. Juan Manuel Olivera y Gonzalo Barreto son intocables en Danubio. Barreto se ganó la titularidad de forma tardía en la temporada. No llegó a jugar ni un minuto en la llave de la Sudamericana contra la Universidad Católica. Pero una vez que Castelli le dio entrada no lo sacó más.

Donde más metió mano el nuevo entrenador fue en el medio. Allí dejó de utilizar a Agustín Viana, un jugador con mucha voluntad, pero que carecía del toque preciso necesario para conducir el juego. Carlos Grossmüller se adueñó del medio y de la pelota. Y Giovanni Zarfino, si bien nunca dejó de ser utilizado, pasó de la banda derecha al doble cinco. Es ahí donde se lo notó más cómodo. A pesar de que llegó con el currículum de un Diez desde Boston River. En este nuevo sector de la cancha arma el juego, no pierde pelotas y, por si fuera poco, se transformó en el gran marcador del medio.

Pero si hablamos del Danubio de hoy, del que fue superior a Peñarol y River, a pesar de haber perdido ambos encuentros, y del que viene de ganar de gran forma frente a Rentistas 2 a 0, hay que hablar de Marcelo Saracchi. El más joven de todos es el que se ha puesto por varios momentos el ataque del equipo al hombro. Con Castelli jugó casi todos los partidos de la pretemporada. Pero luego el ex director técnico solo contó con él como recambio para los segundos tiempos.

Hoy en día el juvenil es de seguro el primer futbolista que González debe de escribir en la pizarra. En base a una velocidad envidiable, precisas gambetas y muy buena pegada, logró quedarse con el puesto nada menos que del campeón uruguayo Leandro Sosa: el dueño de las pelotas quietas. Si no sos de Danubio, Saracchi es el jugador a seguir; y si lo sos, es el jugador a aplaudir.

Por (arnel.dalmedo@eldiario.com.uy)

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