Arbitros amateurs: ejercer una tarea muchas veces ingrata

 El referato es esa profesión tan sacrificada que pocos optan por seguir y que muchos critican. Esta carrera, que a veces es tan cuestionada y ninguneada por la sociedad, persiste ante la adversidad y siempre está en el centro de la polémica por cualquier motivo o circunstancia.

El futbol amateur en muchos casos no brinda un campo de juego adecuado, lineas mal marcadas, poca luz artificial , vestuarios lejos de estar en buenas condiciones, tejidos perimetrales en mal estados, poca seguridad entre algunas de las carencias en que deben de ejercer.

Los partidos se juegan con las revoluciones a mil. Cualquier roce se malinterpreta, cada falta viene siempre con alegatos y los gritos desde afuera de la cancha son un recordatorio al árbol genealógico del responsable: El árbitro.

En un deporte tan pasional y polémico, la figura encargada de mantener el orden y hacer valer las reglas es generalmente el blanco de todas las críticas, el responsable de muchos resultados finales. Los alegatos, justificados o no, son para estos protagonistas meros detalles, en una profesión que son pocos los que encuentras cierto grado de satisfacción por ejercerla.18_1_15 (15) [1024x768]

 “Ser Arbitro implica recordar las reglas que realmente afectan el juego, tener comprensión para aquellas reglas que no afectan el juego, y antes que aprenda todo esto se debe desarrollar la sabiduría para saber interpretar la diferencial”

 Hay situaciones que suceden durante un juego que no pueden ser previstas y que tampoco están cubiertas por ningún manual o reglamento. Su buen juicio por el Fútbol debe remplazar a la aplicación técnica de las reglas y entender que siempre aprenderá algo nuevo.

       Arbitrar requiere un máximo de valor, pero el ser prepotente no es buen sustituto. El manejo fácil del juego puede repentinamente írsele de las manos por una actitud servil hacia jugadores o entrenadores.

La aplicación de los castigos debe hacerse sin dramatización. El juego debe mantenerse controlado (bajo una actitud fría) con la apropiada aplicación de las reglas, sin dar la impresión de una supervisión de tipo militar.

       El tacto es necesario cuando se dirige uno a un jugador o un entrenador, pero nunca se tendrá una justificación para reconsiderar una decisión incorrecta o para rectificarla cuando una llamada fue incorrectamente aplicada.

      Estar relajado es una cualidad en el arbitraje, ya que el trabajo del árbitro es una de las fases del deporte donde la rapidez de reflejos es más necesaria. Una apariencia fría es de gran ayuda para dar impresión de confianza. Sin embargo, hay que tener cuidado y evitar una aparente indiferencia. El árbitro calmado es capaz de pasar inadvertido y moverse para estar en el punto correcto en el momento apropiado.

La pelota seguirá rodando y ellos siempre estarán presentes, quizás algunos están cansados de soportar semana tras semana las agresiones físicas o verbales. Son acusados de ladrones, burros o sinvergüenzas pero, a pesar de todo, persisten dentro de esta sociedad futbolera que poca paciencia les tienen.

Ante todo, sería muy importante que los jugadores, hinchas y dirigentes de las diferentes ligas amateurs no vean a los árbitros como sus enemigos y que entiendan que, más allá de la impotencia ante un fallo, deben tener en cuenta que los referís son padres, son hijos o tienen esposas; son amigos, hermanos y, por sobre todo, son personas y se pueden equivocar como cualquiera.

Informe por Sergio Feris

 

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